LA PLANITUD_ADRIÁN GARCÍA






LA PLANITUD_ADRIÁN GARCÍA

    

30/05/2025


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¿En qué momento la vida se convirtió en una inmensa pantalla? ¿En qué lugar olvidamos la trascendencia, la reflexión y la consistencia de lo elaborado? Seguramente nos resulte difícil concretarlo porque es algo que hicimos sin darnos cuenta, como en un suave resbalar que nos sorprendió pensando en otra cosa. No es fácil mantener la atención; apartar la mirada de según qué cosas puede resultar difícil. A menudo, los acontecimientos menos nutritivos, por no decir tóxicos, secuestran nuestra atención sin que podamos hacer nada por remediarlo. Algo conecta con un recóndito lugar de nuestro cerebro que nos coloca en un trance lelo donde el tiempo desaparece. Nuestra vulnerabilidad visual parece estar fuera de toda duda y, muy conscientes de ello, hay quienes gastan enormes recursos para su estudio y explotación. Estamos perdiendo el interés por las cosas y cuestiones que tienen cierto volumen, cierto recorrido, aquellas que hay que rodear para tener una idea clara de lo que son, ya que sus distintos “planos” nos cuentan historias diferentes. La tentación de rendirnos ante lo plano es casi inevitable. La Planitud nos ofrece un único punto de vista que funciona como un resumen de lo experimentado, evitándonos perder el tiempo en lo accesorio. De la vaca nos ofrece el solomillo, de aquel sus bíceps, de aquella su larga melena. Aquello único y verdadero por lo que merece la pena emplear nuestra atención. Además, no nos llevará más de 10 segundos.

 

La naturaleza busca el camino más corto y, sin duda, “la Planitud” conoce este instinto y lo explota. Tal vez no tenga en cuenta, o tal vez sí, que son precisamente otras particularidades como la reflexión, la paciencia o la superación entre otras, las que nos hicieron evolucionar como especie y estar a la cabeza de otras más devotas de la inmediatez. Las estructuras que se presentan en esta exposición reconstruyen la paradoja de una “realidad” apuntalada con frágiles armazones. Presentar obras que sean en sí mismas improvisadas vallas publicitarias resulta especialmente evocador para enfocar una tendencia que es sistémica y que, por lo tanto, afecta a todos los ámbitos y, por supuesto como no, a aquellos que trabajan con la narrativa visual. 

 

Anteriormente a estas estructuras, está la obra de pintura, realizada mayoritariamente en 2023. Se trata de un cambio de dinámica ya que después de más de dos décadas trabajando en proyectos que vinculaban la producción a una idea troncal bien definida, estas obras comenzaron a rodar sin ninguna idea previa. Se trataba más bien de una estrategia, una forma de recuperar la intensidad del momento presente a través del acto de pintar. Las primeras obras registran el entorno inmediato sin otra idea más que esa; fue como ir tirando de un hilo fino que cada vez se hacía más grueso. Trabajar sin la idea previa de una temática puede resultar sorprendente y sanador, es trabajar menos desde el pensar y más desde el sentir. Se trata de una mirada hacia adentro, serena y silenciosa, que requiere de algo tan necesario como la intención y la curiosidad. Aunque esta no es la curiosidad cortoplacista que la Planitud busca y cultiva, es más la que está emparentada con el deleite de dedicar el tiempo que cada cosa requiere. 

 

Tras estas líneas de ficción, debemos admitir que los modelos actuales no apuntan a los limpios espacios de reflexión fuera de la ciudad que cantaba Battiato, nada más lejos. Seguramente, si existiera un artefacto para pescar al ser humano como si de una trucha se tratara, el señuelo más eficaz no sería un libro o unas entradas para la ópera, sería un dispositivo en su perfecta planitud. Tal vez esta sea la razón por la que cada día son más los que eligen ser los héroes de un videojuego en vez de los responsables de una vida.

 

 

ADRIÁN GARCÍA (Tetuán,1969) vive y trabaja en Madrid. En el año 1992 se Licencia en Bellas Artes por la Universidad Complutense. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones individuales y ha participado en proyectos colectivos a nivel nacional e internacional. Ha sido galardonado con diferentes premios, entre otros la Beca de la Academia de España en Roma, Beca del Colegio de España en París , Premio de Creación Artística de la Comunidad de Madrid o el Premio de la Bienal Medalla de Oro de la XIX Bienal Internacional de Alejandría.  Su obra está presente en un buen número de coleccions, entre ellas: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Museo Pablo Serrano de Zaragoza. Museo de Arte moderno de Tetuán. Ministerio de Asuntos Exteriores. Academia de España en Roma. Museo Pedrilla. Cáceres. Colección Arte y naturaleza. Madrid. Art Mustang. Elche. Diputación de Cáceres. Diputación de Málaga. Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. Colección Álvaro Toda. Ayuntamiento de Villanueva de Gallego. Zaragoza. Proyecto de Arte y Desarrollo de San José de Ocoa. República Dominicana. Colección particular Mohamed VI de Marruecos.

 

 

 

 




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