JAVIER CABO

 

SUMA DE RESTOS

29 MARZO_30 ABRIL_2019

 

La técnica del collage alcanza su madurez con el cubismo, al servir perfectamente a su concepción de la forma descompuesta en planos, lo cual no le ha impedido adaptarse con soltura a otras vanguardias, tanto figurativas como abstractas.

 

En general el collage se construye con papeles y cartulinas de color, o bien con imágenes previas, -caso del fotomontaje-, recortados y pegados sobre una superficie plana. De este modo se producen fuertes contrastes, explotados a fondo por múltiples creadores, que al cabo de más de un siglo le han prestado al collage una estética inconfundible.

Sin embargo, el uso alternativo de materiales texturados es mucho menos frecuente, pese a las grandes posibilidades que ofrece, y es aquí donde nos encontramos con la obra reciente que el artista Javier Cabo (Santiago, 1960) nos presenta. 

 

Obras que nacen para dar una nueva vida a restos de materiales que han sido desechados y recuperados por el artista para construir composiciones basadas en la iconografía a la que nos tiene acostumbrados y que muestran su valor visual y estético en forma de collages de texturas.

 

Hay una invitación al tacto, sentido clave para nuestra percepción del mundo, pero a menudo descuidado desde el punto de vista estético. La variedad de texturas, presentes en toda clase de materiales, es superior incluso a la de colores, y sus combinaciones ofrecen una gran riqueza visual. Cada una de ellas tiene un carácter propio y el artista lo estudia para armonizarlo con los restantes. Hay así texturas de calibre casi imperceptible y otras que se acercan al relieve, naturales -minerales, vegetales y animales-, artificiales, homogéneas y heterogéneas, regulares e irregulares, opacas y traslúcidas, mates y brillantes, continuas y agujereadas… Todas estas diferencias se exaltan de manera insospechada al yuxtaponerlas sobre una base común, pues estamos acostumbrados a percibir el carácter táctil de cada material por separado. Incluso consigue realizar mezclas en ciertos casos, por ejemplo una rejilla de mimbre sobre una tela de saco, sin pérdida de individualidad para sus componentes.

 

El collage de texturas funciona muy bien con formas abstractas, donde puede expresarse con la máxima pureza, pero sus usos figurativos no resultan menos interesantes, en especial al plantear la elección de la que mejor corresponda con cada elemento representado. Este carácter táctil, cuando se extrema, llega a acercarse a la versión tridimensional del collage, el “assemblage”, que constituye por sí mismo una de las grandes corrientes de la escultura contemporánea, mediante piezas sueltas u objetos heterogéneos. A diferencia del collage tradicional, este trabajo que nos muestra Cabo puede articularse en estratos, con planos más o menos salientes y también formas negativas, es decir, huecos con determinada silueta que dejan ver un fondo subyacente. De hecho la relación figura-fondo, clave y matriz de cualquier tipo de imagen, se complica en tales casos de modo tan sorprendente como sugestivo.

 

La formación artística de Javier Cabo, licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Historia del Arte Moderno por la Universidad de Santiago, en la actualidad profesor titular del Departamento de Didáctica de las Artes Plásticas en la Universidad de Santiago, con una larga trayectoria, nos da pautas sobre el universo de un artista capaz de conciliar el conocimiento histórico y teórico con el ejercicio práctico en la investigación de nuevas propuestas artísticas.