LUÍS CARUNCHO




LUÍS CARUNCHO (A Coruña, 1.929)

 

Pasa su niñez en su ciudad natal y luego se traslada a Madrid al terminar la guerra civil. Inmediatamente, por el trabajo de su padre, toma contacto con grandes artistas como Vaquero Palacios y José Caballero. Su ingenio lo lleva a construir pequeños objetos en los que la arquitectura y la plástica se identifican.

Dibuja en la Escuela de Artes y Oficios y en el Círculo de Bellas Artes y viaja por toda Europa, al tiempo que inicia estudios de arquitectura. Mientras se titula en esta especialidad, realiza nuevos viajes por Europa y permanece largas temporadas en París, donde estudia los movimientos plásticos más avanzados.

De vuelta a Madrid, se vincula profesionalmente al Ayuntamiento de la capital, en donde ocupó cargos de alta responsabilidad en el ámbito cultural, en concreto la dirección del centro Conde Duque. Su particularidad en la concepción plástica lo lleva a participar en actividades que reúnen pintura, arquitectura y escultura en murales, ornamentaciones y ambientación de espacios en diferentes lugares, desde áreas comerciales hasta embajadas españolas en el extranjero.

Su afán creador no tiene límites, hasta realiza vidrieras y obra gráfica que consiguen una considerable difusión. Sus exposiciones se suceden en España y en el extranjero; en París es uno de los artistas españoles más preciados, desde que el famoso galerista André Urban difunde su obra.

Gana importantes premios, tales como el de la Editorial Anaya y el L”Oréal, que confirman su fama internacional puesto que ya había expuesto en diversas ciudades de Sudamérica. Su pasión por la difusión del arte lo lleva a crear y dirigir la sala Kandinsky de Madrid, exponente de la vanguardia así como de los mejores y más adelantados movimientos de arte internacional contemporáneo.

Está representado en numerosos museos, entre ellos los de Galicia, el de Arte Contemporáneo de Madrid, etc. Su obra más representativa parte de los conceptos de Mondrian y Malevich, aunque en definitiva la inevitable frialdad de estos grandes artistas la supere o disimule Caruncho con un latente barroquismo. Su identificación con el maestro Palazuelo es innegable pero también es cierto que la obra de Caruncho ha sido fundamental para que otros muchos artistas españoles encuentren su camino de expresión.

La crítica de todo el mundo se interesó por su obra, así como grandes poetas que a través de sus versos, expresaron el juicio que les merecía una plástica inconfundible, personal, dominada por la geometría y la limpieza.

 

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